lunes, 14 de septiembre de 2009

Ruido...


Asfixia... ¿como se puede sentir eso en medio de la nada? ¿Será que el aire puro también nos contamina?,¿no sabemos ya vivir de otro modo?...¿que es lo que pasa?
Vivimos rodeados de ruidos, y no precisamente me refiero a la música, que es algo que precisamente no molesta nada de nada, sino a los restaurantes infestados de familias “con niño-s”, que te destrozan los tímpanos sin la menor compasión delante de unos padres que los ignoran para que no reviente su cabeza aunque con ello se lleven por delante al resto de los comensales,gritan de manera dictadora, con aullidos que alcanzan frecuencias insoportables para cualquier ser humano que solo desee comer algo y un momento de relax durante una larga jornada de trabajo,o hacer la compra, o pasear por la calle, por los parques, por los bulevares...¿culpa de los padres?,¿...de los niños talvez?, es un signo de los tiempos, un problema educativo, ya que lo mismo sucede con los adultos, yo mismo trabajo en un sitio atestado de gente que grita, lo que mas me sorprende es que después, en cuanto tienen cinco minutos de descanso los aprovechan para irse a la sala de “descanso” a gritarse entre ell@s por gusto, por amor al arte, y no creáis que hablo de discusiones,que va! Se gritan para preguntarse “como están”, o como “esta tu niña y tu padre?”, cosas normales, diarias.
Me pregunto si estamos en un mundo de sordera progresiva, si la educación de unos padres que juegan al “si tu chillas, yo chillo mas,a ver quien gana!”
es la adecuada, desde luego a mi no me enseñaron a eso.
Volviendo al principio, esto sucede hasta en el “fin del mundo”, te marchas a un pueblo de tres calles contadas y cien habitantes y hasta ahí se repite la historia,no puedes salir a la calle, pues aunque en menor medida sucede lo mismo, y yo me pregunto,¿de verdad ya no hay donde escapar?... no se si podré seguir aguantando esto, y de verdad, es mas serio de lo que parece, porque debería ser obligatorio respetar la paz de los demás sin tener que hacerte budista e irte al Tíbet, (empiezo a dudar que la paz de los monjes tibetanos sea cierta!).
Y es que estos días de “inspiración forzosa” para las mezclas del disco me están resultando muy difíciles, o quizás tenia la esperanza, la ilusión de haberme podido encerrar conmigo mismo sin comer ni beber en silencio durante cuarenta y ocho horas seguidas como hacia hace años y así haber podido terminar el trabajo de una vez, y es que, por raro que suene, uno no se puede poner “una horita hoy y dos mañana”
, esto no funciona así, hay que “sumergirse”, empaparse de música para poder hacer eso, zambullirse en los temas, los detalles, hacer que la factura final sea comprendida por el oyente, eso es casi siempre lo que mas preocupa a cualquier artista, que su trabajo sea entendido y valorado.

Paco.

1 comentarios:

  1. Fíjate que a mi estos días me ha dado por pensar en lo feliz que viviría yo en un pueblecito perdido en la montaña... con la paz y tranquilidad reinante... Aunque es verdad que ni siquiera allí la gente deja de hablarse a voces, cuanto menor sea el número de habitantes, menor número de gritos por minuto, jeje. En serio, es urgente una seria campaña de concienciación sobre cuánto molestamos cuando hablamos entre nosotros con el volumen más alto de lo que debiéramos. Es lo que se llama la "contaminación acústica", que no sólo la hacen los coches y motos.

    Un saludo

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